1 - Relojes

De chico me colgaba de la cadena del reloj de mi bisabuelo cuando me llevaba al zoológico. Ahora cuando quiero saber la hora voy al veterinario.

2 - Daga del tiempo

En un banco de plaza el viejo se rescata. Ya llegó el otoño- piensa. El viento y un vendaval de hojas de plátanos de la sombra se lo confirman. Son las ocho menos cuarto y ya es de noche. Está sentado mirando la Libertad con su bandera y espada de mármol en el centro de la avenida. Desafiante. Avanzando inmóvil en el aire. Cortando las cadenas del día.

3 - Vecindad

La vieja vino llorando la muerte de su madre. Otra siniestra y de casi cien años. ¿Qué esperaba?
Me enganchó en un día solidario al que sacó todo el provecho que pudo. Mi paciencia da para que abusen. La vieja insoportable abusaba. Pero está el límite preciso, automático que llamo 'el alerta de lo feo'. Y la vieja ... la vieja era horrible.
Cuando me cansé de oirla - no creo haberla escuchado - la miré.
Y la vi: 1 rostro lleno de arrugas con una mueca de juventud mal dibujada con maquillaje
2 ojos muertos
1 nariz de pajarraco ávido y
1 boquita segmentada por arruguitas ejercitadas a cigarrillos y mates.
Fue en ese momento que supe que esto ya lo había vivido. Casi caigo por segunda vez en la trampa. -¡Hábil mi vecina!
Sabía que cuando captara el asco en mi mirada, el rechazo a su actuación tan real como la de los locos, se defendería con un uppercut a mi serenidad.
Su estrategia: jugar a la dama ofendida por un ser inferior.
Su autoengaño: ¡Vos te lo perdés!
Me armé de coraje - vinieron en mi ayuda imágenes de santos guerreros enfrentándose a monstruos repugnantes.
Saqué de la galera al conejo diplomático que:
- la desarmó con 2 o 3 elogios - la hizo reir con 1 buen chiste y - se la sacó de encima pero no de arriba.
Ya casi no me la cruzo. No es poco.
Pero vive en un departamento igual al mío en el piso superior ocupando la misma planta, y algunas noches me parece oir un mensaje taconeado en el techo de mi cuarto ...


4 - Mi reino no es de este mundo

Se sube al taxi. Saluda. Da la dirección. Lo rodean un olor ácido y el ruido de la radio mal sintonizada con descargas intermitentes. El saludo del chofer seguido de una catarata de juicios sobre la realidad lo impulsan a querer bajarse pero es tarde. El hombre ya aceleró y le grita extraviado en un tono fronterizo al colapso. Molesto pero sin perder la cortesía que lo caracteriza mete un comentario que no es registrado. Mira los ojos del conductor en el espejo retrovisor. Parecen querer saltar de las órbitas en cualquier momento. Retiene por un instante el rostro desencajado y piensa que por lo menos maneja bien... cuando el tipo se come un bache, gira mal y debe evitar el roce del coche plateado que con un agresivo bocinazo se pierde veloz. Paga el viaje y no contesta el "hasta luego" seguido de una puteada dirigida a la divinidad y al chico que pasa un trapo inmundo en el vidrio delantero en el mismo momento en que se da vuelta para darle el cambio. Al verlo, por primera vez, el chofer tose y mete un automático "disculpe Padre es que ahora me tengo que ir hasta la concha de la lora". Vuelve a toser y en gesto compensatorio acomoda con respeto el rosario de plástico que cuelga del espejo. Monseñor se baja del taxi sin ver el charco apestoso donde se oculta por un instante su caro zapato italiano.


5 - Apariencias

Ciego y desolado recuerda la primera vez que los vio. Eran pequeños y lustrosos. Su visión, lupa precisa, le fijó los detalles que brillan ahora en la pantalla interior. Al principio lo confortó la idea que al menos no había nacido ciego. Sin embargo no le habían servido sus ojos para advertir que los insectos se comían la casa desde el esqueleto. El azar hizo que estuviera parado justo allí cuando se deshacía en fino aserrín el último soporte de la viga que dio el golpe preciso que oscureció su mundo en un instante.
Estos mínimos seres que le habían parecido tan limpios e inofensivos...
Con malestar nuevo los asocia con la chiquilina a la que pagó una tarde de amor pago y que esa misma noche le fue presentada como la hija de un ex compañero de estudios en una comida.
Desolado y sordo se pasea por la avenida y el curso humano lo lleva hasta que toma coraje, para un taxi y regresa a su encierro.
Desolado y mudo se para frente al espejo donde la memoria a prueba de balas proyecta rostros que ya no verá.


6 - Deportiva

El equipo de soldados coloniales se acomoda en dos filas. Los de atrás parados, rodilla en tierra los de adelante. El fotógrafo da instrucciones precisas que los muchachos aceptan jocosos. En el centro del equipo a los pies de un joven robusto y sonriente en cuclillas, en perfecta simetría con el grupo se ve la cabeza de un negro. Esa cabeza, separada de un cuerpo, separada de la vida, fue la pelota con la que ganaron el encuentro. La sangre que mojó la tierra de Angola: dos coágulos en las órbitas desde la foto sepia.


7 - ¿Se esfuma el líquido?

-Se nos esfumó como agua entre los dedos el campeonato - llora el delantero en el banco del vestuario visitante. Se seca unas lágrimas conchudas y se va a las duchas.
-Ya está, le palmea uno el hombro al verlo encorvado.
-Si, si, que sabe el pajero este que estudia y le pagan todo los papás al boludito. Yo me la tengo que bancar solo - piensa. Se enjabona el cuerpo y el agua fría lo calma.
Se toma su tiempo. Se pone el toallón alrededor de la cintura y camina lento hasta el casillero.
Ya en la calle suena el celular, mejor dicho vibra, y le da una cosquilla eléctrica en el muslo. Unas pocas palabras y el precio es aceptado sin comentarios por la voz anhelante del otro lado. Se toma un taxi que invade con su perfume. Piensa que descansará luego.
-Cuidate muy bien de acabar cuando trabajés, dame bola, lo importante es hacérselas creer. Así no gastás energías, y se morfan que gozás - le dijo el amigo que lo apioló del rebusque. Paga el taxi frente al hotel.
Piensa que descansará luego.


8 - Remis

Los 2 se desearon en un flash en el espejo retrovisor. El contacto visual les dió la certeza en el cuerpo.
Ahora están desnudos sobre la sábana blanca mirando la luna por el cuadrado de la ventana del hotel de paso. Ducha. Pliegues invadidos. Entregas totales en los susurros y los gemidos. Sumisión permanente de una noche dicha en el oído. Nueva ducha.
Se abre el portón metálico. Vuelven con el brillo de las estrellas en los adoquines.
Despedida con risas en la misma esquina donde 1 debía bajar hace tres horas.


9 - Cigarrillos

Para llegar al kiosko cruzó este parque en las cuatro estaciones. Vio los mismos árboles soltar las hojas y luego sus frutos. Los pájaros del verano. El aire frío de las mañanas de soles tímidos. El pasto amarillo. Los perros ladrando...
Asi año a año, el reloj de sus horas en paquetes de 10 unidades lo guía puntual, lo lleva de la mano a su certeza de humo y tiempo.


10 - Hablemos chino [por fonética]

-¡Hola! Soy Fernando Enbeita. Muchas gracias y adiós.
[ ni jao - uo shí fernándo enbéita - xiè xiè . zài jiàn ]

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©Fernando Enbeita - Ciudad de Buenos Aires - 2009

-Cangrejos (2004)
-O bella ciao! (2005)
-Juego vital (2006)
-Relojes en el agua (2007)
-Relojes en remojo (2007)
-Quemar la viruta no la carpintería (2008)
-El tiempo de los barcos (2008)
-Una gota de agua en el pico de un pájaro (2008)
-Iglúes (2009) feliz veleta
-Ser la sed (2009) feliz veleta
-Cadenas (2009)

gentzen66@hotmail.com
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